La verdad es que la cosa tiene guasa. A un iluminao se le ocurre la brillante idea de hacer una lista en la que se apunte la peña que no quiera recibir publicidad no solicitada -vamos, spam-.
La idea como tal no es mala. Absurda si, pero no mala. Y digo absurda porque ya me imagino yo a todos los que hacen spam telefónico consultando previamente dicha lista para respetar los respetables derechos de los que sufren -sufrimos- estas llamadas. Es que tengo mucha imaginación.
Pero donde se llega al límite del absurdo es cuando los que hacen la página web que soporta dicha lista son una panda de chapuceros -o el sobrino del jefe, que es muy espabilao y una máquina con el excel- dejando unos agujeros de seguridad como casas, y consiguen que sea razonablemente sencillo robar dicha lista.
Osea, que te apuntas ahí para que no me molesten y lo mismo esa lista llega a los mismos traficantes de datos personales que los van a vender para que te hagan spam.
Lo cuentan los de Security By Default en esta entrada.
domingo, 7 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
Enara Dixit.
La siguiente conversación aconteció el pasado verano. Mientras Enara jugaba, yo esperaba plácidamente sentado en un banco. En eso que se le acercó un renacuajo de su edad:
- ¿Has venido sola?
- No -contestó Enara-, he traído a mi papá.
Y el caso es que la no iba desencaminada, porque lo que es por mi prefería estar en otro sitio.
- ¿Has venido sola?
- No -contestó Enara-, he traído a mi papá.
Y el caso es que la no iba desencaminada, porque lo que es por mi prefería estar en otro sitio.
martes, 26 de octubre de 2010
Maqueta: 06 - Escenografía (1)
Hace mucho tiempo que no pongo una entrada y mucho más que no me pongo con la maqueta. Una de esas dos cosas la voy a solucionar con este post.
Como decíamos ayer, una vez tenemos finalizada la infraestructura de la maqueta, el siguiente paso es crear el esqueleto sobre el que se asentará la escenografía. Esto puede ser muy sencillo si nuestro tren va a transitar por una pradera cubierta de hierba, o muy complicado si va a atravesar grandes montañas. En mi caso, nuevamente, me quedo con el término medio.
Como ya indiqué en esta entrada, la idea es crear un par de túneles por los que desaparezcan las composiciones para romper la línea visual, y así evitar la sensación de que el tren está dando vueltas a un triste óvalo -que a fin de cuentas, es lo que está haciendo-.
Para crear estos opté por la solución sencilla a la par que barata de crear la estructura con valla metálica de la que se puede encontrar en cualquier ferretería, dándole la forma deseada. Lección aprendida: Yo compré una demasiado gruesa y rígida; con haber comprado una de las mas finitas y maleables hubiese sido más que suficiente.
Una vez tenemos la forma de las colinas, el siguiente paso es cubrirlas. Por internet hay multitud de consejos sobre cómo hacerlo, pero la más sencilla de conseguir -desde mi punto de vista- es la de papel de cocina, cola blanca de carpintero y agua. Para el que no lo conozca, se pone el papel de cocina en la zona que queremos dar forma y con una brocha se empapa bien con una mezcla de agua y cola blanca al 50%. Si esta operación se repite con varias capas de papel bien mojado con la mezcla, al secarse queda con una rigidez estupenda con muy poco peso, que hace totalmente innecesario el utilizar la alambrada gruesa que decía en el párrafo anterior.
Poquito más, salvo ir dándole al paisaje la forma deseada.



Es importante tener presente, como siempre en esta vida, a la Ley de Murphy. Aplicado a las maquetas de trenes, que cuando éstos descarrilen lo harán en el sitio más inaccesible. Por lo tanto, hay que dejar los huecos necesarios para poder meter meter la mano y rescatar los vagones accidentados. Nada de hacer un túnel en curva de un metro de largo en el que entre justo la locomotora.


Estos son los sitios desde donde se podrá acceder a la parte oculta. Para los curiosos, la cinta aislante negra que se ve en los bordes es para evitar pincharme con la alambrada, que fastidia una jartá -¿dije ya que me pasé de grosor al elegirla?-:


Y aquí unas cuantas fotos de las zonas vírgenes para ver cómo cambian cuando tengan la decoración completa:




Para finalizar si, la estación vista ahora está completamente cubierta de corcho, mientras en la anterior entrada se podía ver que sólo lo había en las inmediaciones de las vías. He pensado que será mejor así sobre todo para facilitar el nivelado de los andenes y cochera que tienen que estar, lógicamente, al mismo nivel que dichas vías.
Como decíamos ayer, una vez tenemos finalizada la infraestructura de la maqueta, el siguiente paso es crear el esqueleto sobre el que se asentará la escenografía. Esto puede ser muy sencillo si nuestro tren va a transitar por una pradera cubierta de hierba, o muy complicado si va a atravesar grandes montañas. En mi caso, nuevamente, me quedo con el término medio.
Como ya indiqué en esta entrada, la idea es crear un par de túneles por los que desaparezcan las composiciones para romper la línea visual, y así evitar la sensación de que el tren está dando vueltas a un triste óvalo -que a fin de cuentas, es lo que está haciendo-.
Para crear estos opté por la solución sencilla a la par que barata de crear la estructura con valla metálica de la que se puede encontrar en cualquier ferretería, dándole la forma deseada. Lección aprendida: Yo compré una demasiado gruesa y rígida; con haber comprado una de las mas finitas y maleables hubiese sido más que suficiente.
Una vez tenemos la forma de las colinas, el siguiente paso es cubrirlas. Por internet hay multitud de consejos sobre cómo hacerlo, pero la más sencilla de conseguir -desde mi punto de vista- es la de papel de cocina, cola blanca de carpintero y agua. Para el que no lo conozca, se pone el papel de cocina en la zona que queremos dar forma y con una brocha se empapa bien con una mezcla de agua y cola blanca al 50%. Si esta operación se repite con varias capas de papel bien mojado con la mezcla, al secarse queda con una rigidez estupenda con muy poco peso, que hace totalmente innecesario el utilizar la alambrada gruesa que decía en el párrafo anterior.
Poquito más, salvo ir dándole al paisaje la forma deseada.


Es importante tener presente, como siempre en esta vida, a la Ley de Murphy. Aplicado a las maquetas de trenes, que cuando éstos descarrilen lo harán en el sitio más inaccesible. Por lo tanto, hay que dejar los huecos necesarios para poder meter meter la mano y rescatar los vagones accidentados. Nada de hacer un túnel en curva de un metro de largo en el que entre justo la locomotora.


Estos son los sitios desde donde se podrá acceder a la parte oculta. Para los curiosos, la cinta aislante negra que se ve en los bordes es para evitar pincharme con la alambrada, que fastidia una jartá -¿dije ya que me pasé de grosor al elegirla?-:


Y aquí unas cuantas fotos de las zonas vírgenes para ver cómo cambian cuando tengan la decoración completa:




Para finalizar si, la estación vista ahora está completamente cubierta de corcho, mientras en la anterior entrada se podía ver que sólo lo había en las inmediaciones de las vías. He pensado que será mejor así sobre todo para facilitar el nivelado de los andenes y cochera que tienen que estar, lógicamente, al mismo nivel que dichas vías.
viernes, 25 de junio de 2010
Enara Dixit: ¿Cuántos años tienes?
Enara me pregunta:
- Papá, ¿tu cuántos años tienes?
Con algo más de tres años cuenta del tirón hasta el 12, pero a partir de ahí se le atragantan un poco, así que sonrío un poco mientras le contesto.
- Muchos.
- ¿Estos? -dice, enseñando dos dedos-.
- No Enara, más.
- ¿Estos? -vuelve a preguntar, esta vez levantando tres dedos-.
- No Enara, muchos más.
Pero es inasequible al desaliento.
- ¿Estos? -esta vez son cuatro los dedos que me enseña-.
- No Enara, muchos muchos más.
- ¿Estos? -sonríe, triunfal, sabedora que los diez dedos que muestra son imbatibles-.
- No Enara, muchos más.
Entonces se le esfuma la sonrisa, se mira los dedos, me mira a mi y casi se puede oír lo que está pensando y que no termina de decir: No puedes tener más, papá. He puesto todos los dedos.
- Papá, ¿tu cuántos años tienes?
Con algo más de tres años cuenta del tirón hasta el 12, pero a partir de ahí se le atragantan un poco, así que sonrío un poco mientras le contesto.
- Muchos.
- ¿Estos? -dice, enseñando dos dedos-.
- No Enara, más.
- ¿Estos? -vuelve a preguntar, esta vez levantando tres dedos-.
- No Enara, muchos más.
Pero es inasequible al desaliento.
- ¿Estos? -esta vez son cuatro los dedos que me enseña-.
- No Enara, muchos muchos más.
- ¿Estos? -sonríe, triunfal, sabedora que los diez dedos que muestra son imbatibles-.
- No Enara, muchos más.
Entonces se le esfuma la sonrisa, se mira los dedos, me mira a mi y casi se puede oír lo que está pensando y que no termina de decir: No puedes tener más, papá. He puesto todos los dedos.
viernes, 4 de junio de 2010
FileSystemWatcher: Pérdida de notificaciones
En días pasados hemos tenido que lidiar con otra de esas chapuzas que tienen a bien ponernos los majetes de Microsoft. Como dice el título de la entrada, se trata del FileSystemWatcher.
La idea del objeto es muy buena a la par que útil: "escucha" las notificaciones de cambios en el sistema de archivos y provoca eventos. Así te evitas el tener que poner un Timer para que consulte cada determinado tiempo un directorio buscando nuevos ficheros.
El problema viene por la forma en la que funciona, o mejor dicho en la forma en falla cuando no funciona. Y es que si el número de cambios es muy elevado, el señor sólo registra una cantidad de ellos, perdiendo el resto en el limbo de los justos.
El resultado de esto es que el objeto sigue funcionando normalmente, y si caen nuevos ficheros los detecta y notifica, pero aquellos que llegaron en una tanda numerosa y cuya llegada no se registró, seguirán en el mismo sitio sin que repare en ellos hasta que vuelvan a sufrir algún cambio -como por ejemplo moverlos a otro directorio y a continuación volver a dejarlo en el mismo-.
Lo mejor es que según la ayuda de MSDN, "por dependencias con el sistema operativo Windows, FileSystemWatcher no provoca un evento Error cuando falta un evento o cuando se supera el tamaño del búfer."
Vamos, que te lo cuentan como si la cosa no fuese con ellos, y como si el sistema operativo Windows lo hubiese programado algún desalmado que nada tiene que ver con los de MSDN.
Nosotros hemos tenido problemas cuando han llegado más de 800 ficheros de la misma tacada, así que hemos ampliado el parámetro que sugiere la ayuda -InternalBufferSize-, pero poco, que por lo visto también es malo ponerlo muy grande. Además hemos capturado el evento Error, que en contra de lo que dice la ayuda sí se dispara cuando se desborda el buffer. De esta forma gestionamos el error y al menos damos un aviso para ver qué ha pasado, ya que de otra forma pasa totalmente desapercibido.
La idea del objeto es muy buena a la par que útil: "escucha" las notificaciones de cambios en el sistema de archivos y provoca eventos. Así te evitas el tener que poner un Timer para que consulte cada determinado tiempo un directorio buscando nuevos ficheros.
El problema viene por la forma en la que funciona, o mejor dicho en la forma en falla cuando no funciona. Y es que si el número de cambios es muy elevado, el señor sólo registra una cantidad de ellos, perdiendo el resto en el limbo de los justos.
El resultado de esto es que el objeto sigue funcionando normalmente, y si caen nuevos ficheros los detecta y notifica, pero aquellos que llegaron en una tanda numerosa y cuya llegada no se registró, seguirán en el mismo sitio sin que repare en ellos hasta que vuelvan a sufrir algún cambio -como por ejemplo moverlos a otro directorio y a continuación volver a dejarlo en el mismo-.
Lo mejor es que según la ayuda de MSDN, "por dependencias con el sistema operativo Windows, FileSystemWatcher no provoca un evento Error cuando falta un evento o cuando se supera el tamaño del búfer."
Vamos, que te lo cuentan como si la cosa no fuese con ellos, y como si el sistema operativo Windows lo hubiese programado algún desalmado que nada tiene que ver con los de MSDN.
Nosotros hemos tenido problemas cuando han llegado más de 800 ficheros de la misma tacada, así que hemos ampliado el parámetro que sugiere la ayuda -InternalBufferSize-, pero poco, que por lo visto también es malo ponerlo muy grande. Además hemos capturado el evento Error, que en contra de lo que dice la ayuda sí se dispara cuando se desborda el buffer. De esta forma gestionamos el error y al menos damos un aviso para ver qué ha pasado, ya que de otra forma pasa totalmente desapercibido.
lunes, 31 de mayo de 2010
Demostración práctica de demagogia
Confieso que el otro día casi se me saltan las lágrimas escuchando la radio de camino al trabajo. Fue antes de nosequé votación de nuestros ilustres políticos y politicas, a cuenta de los recortes del gasto. O algo así.
De verdad, fue precioso. Especialmente cuando el pavo que representaba al pepé, con su mejor voz de créeme que te lo digo en serio, dijo que él tenía un papá pensionista, y que no podía permitir que le congelasen la pensión y luego mirarle a la cara.
Hay que ser falso, por no decir otra cosa, para soltar eso y que no se le caiga la cara de vergüenza. Pero claro, como somos gilipollas, y él sabe que somos gilipollas, lo dijo con total, impunidad sabiendo que más de uno y más de dos iba a pensar en lo buen hijo que está hecho este señor. Que siempre piensa primero, y por ese orden, en los pensionistas y los funcionarios, y después en el resto de cosas -recalificaciones, comisiones, trajes, congelar el sueldo de los funcionarios durante varios años, etcétera-. Que estoy seguro que si, que es un gran hijo.
No me cuesta imaginarme al pobre papá de este señor, jubilado con 70 años después de haber estado 50 tirando cañas tras la barra de un bar, barriendo calles o trabajando en el campo con sus mulas y su azada, sin un mendrugo que llevarse a la boca porque el otro imbécil, el de la ceja, le ha congelado la pensión.
Lo dicho, qué gran hijo.
De verdad, fue precioso. Especialmente cuando el pavo que representaba al pepé, con su mejor voz de créeme que te lo digo en serio, dijo que él tenía un papá pensionista, y que no podía permitir que le congelasen la pensión y luego mirarle a la cara.
Hay que ser falso, por no decir otra cosa, para soltar eso y que no se le caiga la cara de vergüenza. Pero claro, como somos gilipollas, y él sabe que somos gilipollas, lo dijo con total, impunidad sabiendo que más de uno y más de dos iba a pensar en lo buen hijo que está hecho este señor. Que siempre piensa primero, y por ese orden, en los pensionistas y los funcionarios, y después en el resto de cosas -recalificaciones, comisiones, trajes, congelar el sueldo de los funcionarios durante varios años, etcétera-. Que estoy seguro que si, que es un gran hijo.
No me cuesta imaginarme al pobre papá de este señor, jubilado con 70 años después de haber estado 50 tirando cañas tras la barra de un bar, barriendo calles o trabajando en el campo con sus mulas y su azada, sin un mendrugo que llevarse a la boca porque el otro imbécil, el de la ceja, le ha congelado la pensión.
Lo dicho, qué gran hijo.
jueves, 27 de mayo de 2010
Enara Dixit: Guardar un secreto
El otro día fue el cumpleaños de mamá, así que Enara me ayudó a preparar una tarta -sin gluten- y a comprar un par de regalos. Aunque sabía que no iba a servir de nada, le insistí en que era un secreto y que no se lo tenía que decir a mamá.
Una vez en casa oímos cómo se abría la puerta de la calle y así que fuimos a saludarla y a felicitarla, Enara al grito de:
- ¡¡¡ Mamá, te hemos comprado ... !!!
- Ssssshhhhhhh -le dije yo para que se callara, y bajando mucho la voz-, no le digas nada.
A lo que ella termino la frase, también en susurro:
- Un gorro.
Y ya satisfecha por el deber cumplido, mientras yo me partía de risa, terminó con un:
- Papá, ¿podemos sacar ya la tarta?
Total, una sorpresa para qué.
Una vez en casa oímos cómo se abría la puerta de la calle y así que fuimos a saludarla y a felicitarla, Enara al grito de:
- ¡¡¡ Mamá, te hemos comprado ... !!!
- Ssssshhhhhhh -le dije yo para que se callara, y bajando mucho la voz-, no le digas nada.
A lo que ella termino la frase, también en susurro:
- Un gorro.
Y ya satisfecha por el deber cumplido, mientras yo me partía de risa, terminó con un:
- Papá, ¿podemos sacar ya la tarta?
Total, una sorpresa para qué.
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