lunes, 1 de noviembre de 2010

Enara Dixit.

La siguiente conversación aconteció el pasado verano. Mientras Enara jugaba, yo esperaba plácidamente sentado en un banco. En eso que se le acercó un renacuajo de su edad:

- ¿Has venido sola?
- No -contestó Enara-, he traído a mi papá.

Y el caso es que la no iba desencaminada, porque lo que es por mi prefería estar en otro sitio.

martes, 26 de octubre de 2010

Maqueta: 06 - Escenografía (1)

Hace mucho tiempo que no pongo una entrada y mucho más que no me pongo con la maqueta. Una de esas dos cosas la voy a solucionar con este post.

Como decíamos ayer, una vez tenemos finalizada la infraestructura de la maqueta, el siguiente paso es crear el esqueleto sobre el que se asentará la escenografía. Esto puede ser muy sencillo si nuestro tren va a transitar por una pradera cubierta de hierba, o muy complicado si va a atravesar grandes montañas. En mi caso, nuevamente, me quedo con el término medio.

Como ya indiqué en esta entrada, la idea es crear un par de túneles por los que desaparezcan las composiciones para romper la línea visual, y así evitar la sensación de que el tren está dando vueltas a un triste óvalo -que a fin de cuentas, es lo que está haciendo-.

Para crear estos opté por la solución sencilla a la par que barata de crear la estructura con valla metálica de la que se puede encontrar en cualquier ferretería, dándole la forma deseada. Lección aprendida: Yo compré una demasiado gruesa y rígida; con haber comprado una de las mas finitas y maleables hubiese sido más que suficiente.

Una vez tenemos la forma de las colinas, el siguiente paso es cubrirlas. Por internet hay multitud de consejos sobre cómo hacerlo, pero la más sencilla de conseguir -desde mi punto de vista- es la de papel de cocina, cola blanca de carpintero y agua. Para el que no lo conozca, se pone el papel de cocina en la zona que queremos dar forma y con una brocha se empapa bien con una mezcla de agua y cola blanca al 50%. Si esta operación se repite con varias capas de papel bien mojado con la mezcla, al secarse queda con una rigidez estupenda con muy poco peso, que hace totalmente innecesario el utilizar la alambrada gruesa que decía en el párrafo anterior.

Poquito más, salvo ir dándole al paisaje la forma deseada.




Es importante tener presente, como siempre en esta vida, a la Ley de Murphy. Aplicado a las maquetas de trenes, que cuando éstos descarrilen lo harán en el sitio más inaccesible. Por lo tanto, hay que dejar los huecos necesarios para poder meter meter la mano y rescatar los vagones accidentados. Nada de hacer un túnel en curva de un metro de largo en el que entre justo la locomotora.



Estos son los sitios desde donde se podrá acceder a la parte oculta. Para los curiosos, la cinta aislante negra que se ve en los bordes es para evitar pincharme con la alambrada, que fastidia una jartá -¿dije ya que me pasé de grosor al elegirla?-:



Y aquí unas cuantas fotos de las zonas vírgenes para ver cómo cambian cuando tengan la decoración completa:





Para finalizar si, la estación vista ahora está completamente cubierta de corcho, mientras en la anterior entrada se podía ver que sólo lo había en las inmediaciones de las vías. He pensado que será mejor así sobre todo para facilitar el nivelado de los andenes y cochera que tienen que estar, lógicamente, al mismo nivel que dichas vías.

viernes, 25 de junio de 2010

Enara Dixit: ¿Cuántos años tienes?

Enara me pregunta:

- Papá, ¿tu cuántos años tienes?

Con algo más de tres años cuenta del tirón hasta el 12, pero a partir de ahí se le atragantan un poco, así que sonrío un poco mientras le contesto.

- Muchos.
- ¿Estos? -dice, enseñando dos dedos-.
- No Enara, más.
- ¿Estos? -vuelve a preguntar, esta vez levantando tres dedos-.
- No Enara, muchos más.

Pero es inasequible al desaliento.

- ¿Estos? -esta vez son cuatro los dedos que me enseña-.
- No Enara, muchos muchos más.
- ¿Estos? -sonríe, triunfal, sabedora que los diez dedos que muestra son imbatibles-.
- No Enara, muchos más.

Entonces se le esfuma la sonrisa, se mira los dedos, me mira a mi y casi se puede oír lo que está pensando y que no termina de decir: No puedes tener más, papá. He puesto todos los dedos.

viernes, 4 de junio de 2010

FileSystemWatcher: Pérdida de notificaciones

En días pasados hemos tenido que lidiar con otra de esas chapuzas que tienen a bien ponernos los majetes de Microsoft. Como dice el título de la entrada, se trata del FileSystemWatcher.

La idea del objeto es muy buena a la par que útil: "escucha" las notificaciones de cambios en el sistema de archivos y provoca eventos. Así te evitas el tener que poner un Timer para que consulte cada determinado tiempo un directorio buscando nuevos ficheros.

El problema viene por la forma en la que funciona, o mejor dicho en la forma en falla cuando no funciona. Y es que si el número de cambios es muy elevado, el señor sólo registra una cantidad de ellos, perdiendo el resto en el limbo de los justos.

El resultado de esto es que el objeto sigue funcionando normalmente, y si caen nuevos ficheros los detecta y notifica, pero aquellos que llegaron en una tanda numerosa y cuya llegada no se registró, seguirán en el mismo sitio sin que repare en ellos hasta que vuelvan a sufrir algún cambio -como por ejemplo moverlos a otro directorio y a continuación volver a dejarlo en el mismo-.

Lo mejor es que según la ayuda de MSDN, "por dependencias con el sistema operativo Windows, FileSystemWatcher no provoca un evento Error cuando falta un evento o cuando se supera el tamaño del búfer."

Vamos, que te lo cuentan como si la cosa no fuese con ellos, y como si el sistema operativo Windows lo hubiese programado algún desalmado que nada tiene que ver con los de MSDN.

Nosotros hemos tenido problemas cuando han llegado más de 800 ficheros de la misma tacada, así que hemos ampliado el parámetro que sugiere la ayuda -InternalBufferSize-, pero poco, que por lo visto también es malo ponerlo muy grande. Además hemos capturado el evento Error, que en contra de lo que dice la ayuda sí se dispara cuando se desborda el buffer. De esta forma gestionamos el error y al menos damos un aviso para ver qué ha pasado, ya que de otra forma pasa totalmente desapercibido.

lunes, 31 de mayo de 2010

Demostración práctica de demagogia

Confieso que el otro día casi se me saltan las lágrimas escuchando la radio de camino al trabajo. Fue antes de nosequé votación de nuestros ilustres políticos y politicas, a cuenta de los recortes del gasto. O algo así.

De verdad, fue precioso. Especialmente cuando el pavo que representaba al pepé, con su mejor voz de créeme que te lo digo en serio, dijo que él tenía un papá pensionista, y que no podía permitir que le congelasen la pensión y luego mirarle a la cara.

Hay que ser falso, por no decir otra cosa, para soltar eso y que no se le caiga la cara de vergüenza. Pero claro, como somos gilipollas, y él sabe que somos gilipollas, lo dijo con total, impunidad sabiendo que más de uno y más de dos iba a pensar en lo buen hijo que está hecho este señor. Que siempre piensa primero, y por ese orden, en los pensionistas y los funcionarios, y después en el resto de cosas -recalificaciones, comisiones, trajes, congelar el sueldo de los funcionarios durante varios años, etcétera-. Que estoy seguro que si, que es un gran hijo.

No me cuesta imaginarme al pobre papá de este señor, jubilado con 70 años después de haber estado 50 tirando cañas tras la barra de un bar, barriendo calles o trabajando en el campo con sus mulas y su azada, sin un mendrugo que llevarse a la boca porque el otro imbécil, el de la ceja, le ha congelado la pensión.

Lo dicho, qué gran hijo.

jueves, 27 de mayo de 2010

Enara Dixit: Guardar un secreto

El otro día fue el cumpleaños de mamá, así que Enara me ayudó a preparar una tarta -sin gluten- y a comprar un par de regalos. Aunque sabía que no iba a servir de nada, le insistí en que era un secreto y que no se lo tenía que decir a mamá.

Una vez en casa oímos cómo se abría la puerta de la calle y así que fuimos a saludarla y a felicitarla, Enara al grito de:

- ¡¡¡ Mamá, te hemos comprado ... !!!
- Ssssshhhhhhh -le dije yo para que se callara, y bajando mucho la voz-, no le digas nada.

A lo que ella termino la frase, también en susurro:

- Un gorro.

Y ya satisfecha por el deber cumplido, mientras yo me partía de risa, terminó con un:

- Papá, ¿podemos sacar ya la tarta?

Total, una sorpresa para qué.

lunes, 8 de marzo de 2010

Maqueta: 05 - Infraestructura de la maqueta (y 2)


En la última entrada dejamos todas las maderas cortadas y puestas un poco de aquella manera en el suelo del garaje. El siguiente paso es unirlas al armazón para que pasen a formar el trazado definitivo.

No he sido nada original en cuanto al método, pero a pesar de todo lo pongo aquí: Cola blanca de carpintero para pegar las tablas, y clavos para mantener las dos partes bien unidas hasta que se seque. Y oye, mano de santo. Después de seco no hay quién las suelte sin hacer un destrozo -creerme, lo he comprobado en primera persona del singular-.

Como decía, las transiciones entre los dos niveles las he hecho aprovechando el propio contrachapado, como se puede ver en esta foto en la que ya está la madera que soportará la estación oculta así como una de las rampas de subida:


Como es normal, lo siguiente antes de pegar la tabla que llevará la estación vista es hacer todo lo necesario en la estación oculta, ya que después trabajar en ella es francamente difícil. Por lo tanto aquí se puede ver del tirón ésta con los elementos principales ya montados -corcho, vías y desvíos-:


Sobre el contrachapado he pegado una fina capa de corcho -en mi caso de 5mm, aunque debería haber sido más pequeño puesto que estamos hablando de escala N-. Lo he hecho así en lugar de poner las vías directamente sobre la madera para intentar insonorizar el conjunto, tal y como he leído en varios sitios. La idea es que el corcho pegado -y no clavado- sobre la tabla hace de aislante acústico que evita que el armazón actúe como caja de resonancia, ampliando todos los sonidos de las locomotoras al moverse. Sobre el corcho van las vías también pegadas, aunque en el resto de tramos las he clavado y el resultado no es muy distinto.

Poco más que contar. Lo siguiente es poner la tabla donde irá la estación principal, hacer las rampas y poner corcho y vías. Aquí el proceso casi finalizado:


Un par de fotos sobre la estación oculta y una de las rampas de bajada -o subida, según se mire-:



Y aquí el aspecto casi definitivo del trazado de vías. Digo casi porque después de hacer las primeras pruebas de rodamiento en la curva y contracurva del nivel inferior -la que sale desde uno de los desvíos de la estación oculta-, una de las locomotoras descarrilaba demasiado, así que decidí quitarla y cambiarla por un tramo bastante más recto:


Con esto, la longitud del trazado de vías es de casi 10 metros. La altura del nivel superior es de 8 cm, lo que deja las rampas de subida en 4'5% y 5%, algo exagerado para la realidad pero fácilmente superable por los modelos a escala.

Para finalizar esta entrada, diré que prácticamente todas las vías son flexibles y semiflexibles de Roco, que pude cortar gracias a la Dremel que me dejó un compañero de trabajo. Gracias Fernández.

NOTA: Foto de portada sacada de aquí.