Enara me pregunta:
- Papá, ¿tu cuántos años tienes?
Con algo más de tres años cuenta del tirón hasta el 12, pero a partir de ahí se le atragantan un poco, así que sonrío un poco mientras le contesto.
- Muchos.
- ¿Estos? -dice, enseñando dos dedos-.
- No Enara, más.
- ¿Estos? -vuelve a preguntar, esta vez levantando tres dedos-.
- No Enara, muchos más.
Pero es inasequible al desaliento.
- ¿Estos? -esta vez son cuatro los dedos que me enseña-.
- No Enara, muchos muchos más.
- ¿Estos? -sonríe, triunfal, sabedora que los diez dedos que muestra son imbatibles-.
- No Enara, muchos más.
Entonces se le esfuma la sonrisa, se mira los dedos, me mira a mi y casi se puede oír lo que está pensando y que no termina de decir: No puedes tener más, papá. He puesto todos los dedos.
viernes 25 de junio de 2010
viernes 4 de junio de 2010
FileSystemWatcher: Pérdida de notificaciones
En días pasados hemos tenido que lidiar con otra de esas chapuzas que tienen a bien ponernos los majetes de Microsoft. Como dice el título de la entrada, se trata del FileSystemWatcher.
La idea del objeto es muy buena a la par que útil: "escucha" las notificaciones de cambios en el sistema de archivos y provoca eventos. Así te evitas el tener que poner un Timer para que consulte cada determinado tiempo un directorio buscando nuevos ficheros.
El problema viene por la forma en la que funciona, o mejor dicho en la forma en falla cuando no funciona. Y es que si el número de cambios es muy elevado, el señor sólo registra una cantidad de ellos, perdiendo el resto en el limbo de los justos.
El resultado de esto es que el objeto sigue funcionando normalmente, y si caen nuevos ficheros los detecta y notifica, pero aquellos que llegaron en una tanda numerosa y cuya llegada no se registró, seguirán en el mismo sitio sin que repare en ellos hasta que vuelvan a sufrir algún cambio -como por ejemplo moverlos a otro directorio y a continuación volver a dejarlo en el mismo-.
Lo mejor es que según la ayuda de MSDN, "por dependencias con el sistema operativo Windows, FileSystemWatcher no provoca un evento Error cuando falta un evento o cuando se supera el tamaño del búfer."
Vamos, que te lo cuentan como si la cosa no fuese con ellos, y como si el sistema operativo Windows lo hubiese programado algún desalmado que nada tiene que ver con los de MSDN.
Nosotros hemos tenido problemas cuando han llegado más de 800 ficheros de la misma tacada, así que hemos ampliado el parámetro que sugiere la ayuda -InternalBufferSize-, pero poco, que por lo visto también es malo ponerlo muy grande. Además hemos capturado el evento Error, que en contra de lo que dice la ayuda sí se dispara cuando se desborda el buffer. De esta forma gestionamos el error y al menos damos un aviso para ver qué ha pasado, ya que de otra forma pasa totalmente desapercibido.
La idea del objeto es muy buena a la par que útil: "escucha" las notificaciones de cambios en el sistema de archivos y provoca eventos. Así te evitas el tener que poner un Timer para que consulte cada determinado tiempo un directorio buscando nuevos ficheros.
El problema viene por la forma en la que funciona, o mejor dicho en la forma en falla cuando no funciona. Y es que si el número de cambios es muy elevado, el señor sólo registra una cantidad de ellos, perdiendo el resto en el limbo de los justos.
El resultado de esto es que el objeto sigue funcionando normalmente, y si caen nuevos ficheros los detecta y notifica, pero aquellos que llegaron en una tanda numerosa y cuya llegada no se registró, seguirán en el mismo sitio sin que repare en ellos hasta que vuelvan a sufrir algún cambio -como por ejemplo moverlos a otro directorio y a continuación volver a dejarlo en el mismo-.
Lo mejor es que según la ayuda de MSDN, "por dependencias con el sistema operativo Windows, FileSystemWatcher no provoca un evento Error cuando falta un evento o cuando se supera el tamaño del búfer."
Vamos, que te lo cuentan como si la cosa no fuese con ellos, y como si el sistema operativo Windows lo hubiese programado algún desalmado que nada tiene que ver con los de MSDN.
Nosotros hemos tenido problemas cuando han llegado más de 800 ficheros de la misma tacada, así que hemos ampliado el parámetro que sugiere la ayuda -InternalBufferSize-, pero poco, que por lo visto también es malo ponerlo muy grande. Además hemos capturado el evento Error, que en contra de lo que dice la ayuda sí se dispara cuando se desborda el buffer. De esta forma gestionamos el error y al menos damos un aviso para ver qué ha pasado, ya que de otra forma pasa totalmente desapercibido.
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visual studio
lunes 31 de mayo de 2010
Demostración práctica de demagogia
Confieso que el otro día casi se me saltan las lágrimas escuchando la radio de camino al trabajo. Fue antes de nosequé votación de nuestros ilustres políticos y politicas, a cuenta de los recortes del gasto. O algo así.
De verdad, fue precioso. Especialmente cuando el pavo que representaba al pepé, con su mejor voz de créeme que te lo digo en serio, dijo que él tenía un papá pensionista, y que no podía permitir que le congelasen la pensión y luego mirarle a la cara.
Hay que ser falso, por no decir otra cosa, para soltar eso y que no se le caiga la cara de vergüenza. Pero claro, como somos gilipollas, y él sabe que somos gilipollas, lo dijo con total, impunidad sabiendo que más de uno y más de dos iba a pensar en lo buen hijo que está hecho este señor. Que siempre piensa primero, y por ese orden, en los pensionistas y los funcionarios, y después en el resto de cosas -recalificaciones, comisiones, trajes, congelar el sueldo de los funcionarios durante varios años, etcétera-. Que estoy seguro que si, que es un gran hijo.
No me cuesta imaginarme al pobre papá de este señor, jubilado con 70 años después de haber estado 50 tirando cañas tras la barra de un bar, barriendo calles o trabajando en el campo con sus mulas y su azada, sin un mendrugo que llevarse a la boca porque el otro imbécil, el de la ceja, le ha congelado la pensión.
Lo dicho, qué gran hijo.
De verdad, fue precioso. Especialmente cuando el pavo que representaba al pepé, con su mejor voz de créeme que te lo digo en serio, dijo que él tenía un papá pensionista, y que no podía permitir que le congelasen la pensión y luego mirarle a la cara.
Hay que ser falso, por no decir otra cosa, para soltar eso y que no se le caiga la cara de vergüenza. Pero claro, como somos gilipollas, y él sabe que somos gilipollas, lo dijo con total, impunidad sabiendo que más de uno y más de dos iba a pensar en lo buen hijo que está hecho este señor. Que siempre piensa primero, y por ese orden, en los pensionistas y los funcionarios, y después en el resto de cosas -recalificaciones, comisiones, trajes, congelar el sueldo de los funcionarios durante varios años, etcétera-. Que estoy seguro que si, que es un gran hijo.
No me cuesta imaginarme al pobre papá de este señor, jubilado con 70 años después de haber estado 50 tirando cañas tras la barra de un bar, barriendo calles o trabajando en el campo con sus mulas y su azada, sin un mendrugo que llevarse a la boca porque el otro imbécil, el de la ceja, le ha congelado la pensión.
Lo dicho, qué gran hijo.
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politica
jueves 27 de mayo de 2010
Enara Dixit: Guardar un secreto
El otro día fue el cumpleaños de mamá, así que Enara me ayudó a preparar una tarta -sin gluten- y a comprar un par de regalos. Aunque sabía que no iba a servir de nada, le insistí en que era un secreto y que no se lo tenía que decir a mamá.
Una vez en casa oímos cómo se abría la puerta de la calle y así que fuimos a saludarla y a felicitarla, Enara al grito de:
- ¡¡¡ Mamá, te hemos comprado ... !!!
- Ssssshhhhhhh -le dije yo para que se callara, y bajando mucho la voz-, no le digas nada.
A lo que ella termino la frase, también en susurro:
- Un gorro.
Y ya satisfecha por el deber cumplido, mientras yo me partía de risa, terminó con un:
- Papá, ¿podemos sacar ya la tarta?
Total, una sorpresa para qué.
Una vez en casa oímos cómo se abría la puerta de la calle y así que fuimos a saludarla y a felicitarla, Enara al grito de:
- ¡¡¡ Mamá, te hemos comprado ... !!!
- Ssssshhhhhhh -le dije yo para que se callara, y bajando mucho la voz-, no le digas nada.
A lo que ella termino la frase, también en susurro:
- Un gorro.
Y ya satisfecha por el deber cumplido, mientras yo me partía de risa, terminó con un:
- Papá, ¿podemos sacar ya la tarta?
Total, una sorpresa para qué.
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Enara dixit
lunes 8 de marzo de 2010
Maqueta: 05 - Infraestructura de la maqueta (y 2)

En la última entrada dejamos todas las maderas cortadas y puestas un poco de aquella manera en el suelo del garaje. El siguiente paso es unirlas al armazón para que pasen a formar el trazado definitivo.
No he sido nada original en cuanto al método, pero a pesar de todo lo pongo aquí: Cola blanca de carpintero para pegar las tablas, y clavos para mantener las dos partes bien unidas hasta que se seque. Y oye, mano de santo. Después de seco no hay quién las suelte sin hacer un destrozo -creerme, lo he comprobado en primera persona del singular-.
Como decía, las transiciones entre los dos niveles las he hecho aprovechando el propio contrachapado, como se puede ver en esta foto en la que ya está la madera que soportará la estación oculta así como una de las rampas de subida:
Como es normal, lo siguiente antes de pegar la tabla que llevará la estación vista es hacer todo lo necesario en la estación oculta, ya que después trabajar en ella es francamente difícil. Por lo tanto aquí se puede ver del tirón ésta con los elementos principales ya montados -corcho, vías y desvíos-:
Sobre el contrachapado he pegado una fina capa de corcho -en mi caso de 5mm, aunque debería haber sido más pequeño puesto que estamos hablando de escala N-. Lo he hecho así en lugar de poner las vías directamente sobre la madera para intentar insonorizar el conjunto, tal y como he leído en varios sitios. La idea es que el corcho pegado -y no clavado- sobre la tabla hace de aislante acústico que evita que el armazón actúe como caja de resonancia, ampliando todos los sonidos de las locomotoras al moverse. Sobre el corcho van las vías también pegadas, aunque en el resto de tramos las he clavado y el resultado no es muy distinto.
Poco más que contar. Lo siguiente es poner la tabla donde irá la estación principal, hacer las rampas y poner corcho y vías. Aquí el proceso casi finalizado:
Un par de fotos sobre la estación oculta y una de las rampas de bajada -o subida, según se mire-:
Y aquí el aspecto casi definitivo del trazado de vías. Digo casi porque después de hacer las primeras pruebas de rodamiento en la curva y contracurva del nivel inferior -la que sale desde uno de los desvíos de la estación oculta-, una de las locomotoras descarrilaba demasiado, así que decidí quitarla y cambiarla por un tramo bastante más recto:
Con esto, la longitud del trazado de vías es de casi 10 metros. La altura del nivel superior es de 8 cm, lo que deja las rampas de subida en 4'5% y 5%, algo exagerado para la realidad pero fácilmente superable por los modelos a escala.
Para finalizar esta entrada, diré que prácticamente todas las vías son flexibles y semiflexibles de Roco, que pude cortar gracias a la Dremel que me dejó un compañero de trabajo. Gracias Fernández.
NOTA: Foto de portada sacada de aquí.
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trenes
martes 16 de febrero de 2010
Date prisa que no llegas
El embarazo había ido de lo más normal, y el domingo -si, otra vez en domingo- tu madre empezó a notar algo. Como contracciones pero muy leves, y que lo mismo venían que se iban. Estábamos a término.
Date prisa que no llegas.
Por la mañana no parecía que la cosa hubiese avanzado, así que me fui al trabajo como cualquier otro día. La mañana pasó sin incidentes, pero al poco de empezar a comer llamada de tu madre. Que si eso que me fuese yendo para Casa. Por si acaso.
El camarero donde estábamos comiendo me preguntó preocupado si la comida no estaba bien, porque lo dejé todo casi igual que vino, pero es que no tenía cuerpo. Todavía recuerdo a Pedro, familiar del Capitán que la lió en Monteleón el 2 de Mayo, llevándome de vuelta al trabajo mientras iba terminando el helado del postre.
Date prisa que no llegas.
Cuando llegué a Guada nos dimos el primer paseo al hospital. En monitores nos confirmaron lo que tu madre ya sabía: Estábamos de parto aunque la cosa venía lenta. Dos centímetros y medio -sobre diez- y 50% de cuello borrado. Nos dieron dos opciones, quedarnos ingresados a esperar, o irnos a casa y volver dentro de 2 horas. Huelga decir que elegimos lo segundo, que puestos a que pasase el tiempo mejor haciendo algo, aunque fuese ir y venir, que mirando las 4 paredes de la habitación del hospital.
La intendencia la teníamos resuelta con una amiga de mamá, que cuidó de tu hermana, dándole la cena y quedándose a dormir en su casa. La intención era pasarnos para llevarle alguna cosa, que le podía hacer falta, y ver otra vez a Enara antes de volver al hospital. Pero después de un ratillo en casa, tu madre se notó un poco más indispuesta, por lo que decidimos ser conservadores y que fuese yo sólo a hacer el recado, dejando de camino a tu madre en el hospital para ir agilizando lo del ingreso.
Date prisa que no llegas.
Estuve un ratito con Katy, contándole algunas cosillas sobre la cena para tu hermana -ya le habían diagnosticado la celiaquía- y dejándole la ropa. Como estaba jugando con Aitor no se quedó en absoluto triste cuando me volví al hospital.
Ya de vuelta otra vez al camino conocido a monitores, y ahí encontré a tu madre con cara de estar pasándoselo de todo menos bien. La cosa iba avanzando pero poco, ya estábamos de cuatro centímetros y medio, y 75% de cuello borrado.
Había que esperar un poco para poner la epidural y tenían que preparar a tu madre, así que me mandaron a dar una vuelta o esperar en la sala tal, según se va a la vuelta. Con tu hermana la espera fue de más de una hora, así que me lo tomé con calma, llamé a los abuelos para decirles que estábamos de parto pero que la cosa iba lenta y me senté en las incómodas sillas a leer el libro que llevaba.
Antes de que terminase media página se abrió la puerta y salió una enfermera, o matrona, o auxiliar:
- ¿El marido de Alicia?
- Si, soy yo -dije, mientras cerraba el libro-.
- Pasa.
- Si claro -mientras me levantaba iba guardándolo en la mochila-.
Entré por la puerta, dejé la mochila donde me dijeron y me dispuse a coger las calzas, bata y gorro.
- Date prisa que no llegas.
- ¡¿Cómo?!
No podía ser, porque seguro que no habían pasado ni 15 minutos desde que me había tenido que salir. Luego supe que si podía ser, que al volver a revisar tu madre ya estaba "en completa", es decir diez centímetros y cuello borrado. Eso es de 0 a 100 en menos de 5 segundos.
Lo siguiente pasó más rápido de lo que se tarda en contarlo. Las auxiliares llevando a tu madre en la camilla camino del potro, ya con fuertes dolores de parto.
- Tengo ganas de empujar.
- Espera un poquito que te subimos.
- No puedo.
- Que si puedes.
- Ya ha salido la cabeza.
- ¡¡¡ !!!
Miraron -miramos- y efectivamente, no sólo habías coronado sino que ya se te veía la cabecita, así que iba a tener que ser allí mismo en la camilla. Dos empujones más y ya estabas con nosotros.
La matrona, que casualmente fue la misma que nos asistió con tu hermana, nos trató estupendamente, igual que todo el equipo, cosa que nunca olvidaré. Para empezar te puso en los brazos de mamá recién saliste, y sólo un buen rato después es cuando se te llevaron un momento a revisarte y tomarte la huella, mientras que tu madre y yo nos limpiábamos los lagrimones de alegría y emoción.
Y hoy, a las 21:10, cumples tu primer añito. ¡Felicidades Leire!
Date prisa que no llegas.
Por la mañana no parecía que la cosa hubiese avanzado, así que me fui al trabajo como cualquier otro día. La mañana pasó sin incidentes, pero al poco de empezar a comer llamada de tu madre. Que si eso que me fuese yendo para Casa. Por si acaso.
El camarero donde estábamos comiendo me preguntó preocupado si la comida no estaba bien, porque lo dejé todo casi igual que vino, pero es que no tenía cuerpo. Todavía recuerdo a Pedro, familiar del Capitán que la lió en Monteleón el 2 de Mayo, llevándome de vuelta al trabajo mientras iba terminando el helado del postre.
Date prisa que no llegas.
Cuando llegué a Guada nos dimos el primer paseo al hospital. En monitores nos confirmaron lo que tu madre ya sabía: Estábamos de parto aunque la cosa venía lenta. Dos centímetros y medio -sobre diez- y 50% de cuello borrado. Nos dieron dos opciones, quedarnos ingresados a esperar, o irnos a casa y volver dentro de 2 horas. Huelga decir que elegimos lo segundo, que puestos a que pasase el tiempo mejor haciendo algo, aunque fuese ir y venir, que mirando las 4 paredes de la habitación del hospital.
La intendencia la teníamos resuelta con una amiga de mamá, que cuidó de tu hermana, dándole la cena y quedándose a dormir en su casa. La intención era pasarnos para llevarle alguna cosa, que le podía hacer falta, y ver otra vez a Enara antes de volver al hospital. Pero después de un ratillo en casa, tu madre se notó un poco más indispuesta, por lo que decidimos ser conservadores y que fuese yo sólo a hacer el recado, dejando de camino a tu madre en el hospital para ir agilizando lo del ingreso.
Date prisa que no llegas.
Estuve un ratito con Katy, contándole algunas cosillas sobre la cena para tu hermana -ya le habían diagnosticado la celiaquía- y dejándole la ropa. Como estaba jugando con Aitor no se quedó en absoluto triste cuando me volví al hospital.
Ya de vuelta otra vez al camino conocido a monitores, y ahí encontré a tu madre con cara de estar pasándoselo de todo menos bien. La cosa iba avanzando pero poco, ya estábamos de cuatro centímetros y medio, y 75% de cuello borrado.
Había que esperar un poco para poner la epidural y tenían que preparar a tu madre, así que me mandaron a dar una vuelta o esperar en la sala tal, según se va a la vuelta. Con tu hermana la espera fue de más de una hora, así que me lo tomé con calma, llamé a los abuelos para decirles que estábamos de parto pero que la cosa iba lenta y me senté en las incómodas sillas a leer el libro que llevaba.
Antes de que terminase media página se abrió la puerta y salió una enfermera, o matrona, o auxiliar:
- ¿El marido de Alicia?
- Si, soy yo -dije, mientras cerraba el libro-.
- Pasa.
- Si claro -mientras me levantaba iba guardándolo en la mochila-.
Entré por la puerta, dejé la mochila donde me dijeron y me dispuse a coger las calzas, bata y gorro.
- Date prisa que no llegas.
- ¡¿Cómo?!
No podía ser, porque seguro que no habían pasado ni 15 minutos desde que me había tenido que salir. Luego supe que si podía ser, que al volver a revisar tu madre ya estaba "en completa", es decir diez centímetros y cuello borrado. Eso es de 0 a 100 en menos de 5 segundos.
Lo siguiente pasó más rápido de lo que se tarda en contarlo. Las auxiliares llevando a tu madre en la camilla camino del potro, ya con fuertes dolores de parto.
- Tengo ganas de empujar.
- Espera un poquito que te subimos.
- No puedo.
- Que si puedes.
- Ya ha salido la cabeza.
- ¡¡¡ !!!
Miraron -miramos- y efectivamente, no sólo habías coronado sino que ya se te veía la cabecita, así que iba a tener que ser allí mismo en la camilla. Dos empujones más y ya estabas con nosotros.
La matrona, que casualmente fue la misma que nos asistió con tu hermana, nos trató estupendamente, igual que todo el equipo, cosa que nunca olvidaré. Para empezar te puso en los brazos de mamá recién saliste, y sólo un buen rato después es cuando se te llevaron un momento a revisarte y tomarte la huella, mientras que tu madre y yo nos limpiábamos los lagrimones de alegría y emoción.
Y hoy, a las 21:10, cumples tu primer añito. ¡Felicidades Leire!
jueves 21 de enero de 2010
Hay que tener morro
Hace poco CENATIC, Centro Nacional de Referencia de Aplicación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) basadas en fuentes abiertas -la negrita es mía-, ha publicado un controvertido informe con 10 puntos en los que pretende explicar porqué es bueno utilizar tecnologías Open Source en la educación.
Para empezar, los 10 puntos son bastante discutibles. A mi me gusta especialmente el cuarto, donde dice "Favorece en la persona la libertad de elección tecnológica". Deduzco que la libertad es sólo para elegir Open Source, ya que si lo que quieres es software propietario entonces ni libertad ni leches.
Pero en lo que hay que tener mucho más morro que un oso hormiguero es cuando se publican documentos PDF en una web que nos pretende enseñar las bondades de la utilización de tecnologías basadas en fuentes abiertas, y lo hacen utilizando un MAC OS y Keynote, como ha publicado Maligno en su página.
Y es que Chema Alonso ha analizado los documentos que tan curiosa ¿empresa? tiene en su web y resulta que, gracias a los metadatos, podemos ver que un buen número de los documentos que ahí cuelgan están hechos en un MAC OS utilizando Keynote, ambos a mil jodidas millas del código abierto.
Hay que tener mucho morro y ser más falso que un billete de 15 euros.
Dicho lo cual y a parte de estos individuos, por mi parte estoy bastante de acuerdo con algunos de los puntos del manifiesto, además de con otras bondades que tiene el Open Source y que no se dice en esta chapuza de documento.
Para empezar, los 10 puntos son bastante discutibles. A mi me gusta especialmente el cuarto, donde dice "Favorece en la persona la libertad de elección tecnológica". Deduzco que la libertad es sólo para elegir Open Source, ya que si lo que quieres es software propietario entonces ni libertad ni leches.
Pero en lo que hay que tener mucho más morro que un oso hormiguero es cuando se publican documentos PDF en una web que nos pretende enseñar las bondades de la utilización de tecnologías basadas en fuentes abiertas, y lo hacen utilizando un MAC OS y Keynote, como ha publicado Maligno en su página.
Y es que Chema Alonso ha analizado los documentos que tan curiosa ¿empresa? tiene en su web y resulta que, gracias a los metadatos, podemos ver que un buen número de los documentos que ahí cuelgan están hechos en un MAC OS utilizando Keynote, ambos a mil jodidas millas del código abierto.
Hay que tener mucho morro y ser más falso que un billete de 15 euros.
Dicho lo cual y a parte de estos individuos, por mi parte estoy bastante de acuerdo con algunos de los puntos del manifiesto, además de con otras bondades que tiene el Open Source y que no se dice en esta chapuza de documento.
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